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  • "Nombres", "Barrilete", "El patio", "El sueño"

    Nombres 

    A la mañanita 
    yo la llamo Sol... 
    ¡Qué fiesta de luces!
    ¡Puro resplandor!

    Y al pájaro lindo
    un nombre le doy 
    que nadie adivina: 
    ¡Ángel de la Flor!

    Barrilete 

    Alta flor de las nubes
    -lo mejor del verano-, 
    con su tallo de música 
    en mi mano sembrado.

    Regalo de noviembre, 
    nuevo todos los años 
    para adornar el dí­a,
    para jugar un rato.

    Bandera de fiestaí 
    que se escapa volando... 
    Pandereta que agitan 
    remolinos lejanos.

    Pececillo del aire
    obstinado en el salto. 
    Pájaro que se enreda 
    en su cola de trapo.

    Luna de mediodí­a, 
    con cara de payaso. 
    Señor del equilibrio. 
    Bailarí­n del espacio.

    Ala que inventa el niño 
    y se anuda a los brazos. 
    Mensaje del celeste. 
    Corazón del verano.

    El patio

    El patio de mi casa 
    es muy particular: 
    cuando llueve se moja 
    igual que los demás.

    Se moja, por supuesto 
    -se tiene que mojar-, 
    pero da unos naranjos 
    con frutas de verdad.

    Se cortan esas frutas 
    -se tienen que cortar-, 
    y así­ los naranjitos 
    florecen más y más.

    El patio de mi casa
    es un verde lugar, 
    con un olor muy fino, 
    mojado y vegetal.

    Pequeñas mariposas, 
    de rara calidad, 
    en las mañanas tibias 
    lo saben visitar. 

    Y un pájaro amarillo, 
    que llega y que se va,
    parece que a las rosas 
    les hablara del mar.

    Les digo y les repito: 
    ¡no hay otro patio igual!
    Si quieren conocerlo 
    se los puedo mostrar.

    En su gramilla suave 
    las orugas estání 
    comiendo margaritas, 
    comiendo sin hablar.

    Y las ramas del mango, 
    que cantan do, re, fa, 
    con el bejuco nuevo 
    ya hicieron amistad.

    El patio de mi casa 
    es muy particular: 
    cuando hace sol se alegra 
    igual que los demás.  


    El sueño

    El niño quiere perderse 
    entre los árboles;
    el niño tiene un caballo 
    de pura sangre.

    El niño sube a paí­ses 
    de luz y aire; 
    con una espinita de oro 
    mata gigantes.

    El niño muerde manzanas 
    así­... de grandes... 
    y a orillas de un mar de música 
    llama a su madre.